Argumentos, vaticinios y presuntas
igualdades quedan desacreditados por este campeonato que va llegando a su fin.
Los equipos de Primera siguen marcando supremacía sobre los ascendidos. Las
sospechas de paridad entre la máxima categoría y la B Nacional ya no tienen
crédito.
Alejandro
Mangiaterra (@AleMangiaterra)
Ahora que el campeonato empieza a decantar
para el lado de Boca y las ilusiones latentes de San Lorenzo –porque Central
depende casi de un milagro –, hay algunas certezas que va deparando este torneo
de 30 equipos, que trajo tantas discrepancias como opiniones. Uno de los
argumentos que se ha sostenido sobre este engendro, hijo de la imaginación de
Grondona, era que la presunta paridad entre los equipos de Primera División y
la B Nacional haría de este campeonato una competencia atrapante y pareja. Ese
carácter sólo ha sido posible porque no hubo un equipo dominante.